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Pasifae y El Zubi

jueves, 25 de febrero de 2010

A “CORCHAITO” LO MATO EL TORO “DISTINGUIDO” EN CARTAGENA


Por El Zubi
Fermín Muñoz González “Corchaíto”, fue un matador de toros cordobés, que murió a los 32 años en la Plaza de Cartagena en 1914, a consecuencia de una tremenda y dramática cornada. “Corchaíto” nació en El Viso de los Pedroches, el 11 de octubre de 1882. En 1901 vistió por primera vez el traje de luces como banderillero, a las órdenes de Manuel Jiménez “Chicuelo”. Desde entonces estoqueó novillos por diferentes plazas de la provincia de Córdoba, toreando en septiembre de 1902 en la propia capital, ya con cierto nombre. Un año después se presentó en Madrid con “Cocherito de Bilbao” y “Mazantinito”.
Llegó a ser de los novilleros preferidos de la afición madrileña. Tomó la alternativa el 8 de septiembre de 1907 en Madrid de la mano de Vicente Pastor, y actuó como padrino Rafael Gómez “Gallo”. En México tuvo un gran cartel. En 1909 en la plaza de Valladolid, fue cogido por un toro y sufrió una tremenda cornada en el pecho, con fractura de la sexta costilla y penetración de asta de toro en el pulmón. La cogida fue tan grave que le tuvo un año sin poder torear. En 1912 triunfa en Carabanchel en un mano a mano con “Ostioncito”. El cordobés “Corchaito” fue un valiente torero muy castigado por los toros. El 9 de septiembre de 1913 sufre otra cogida grave en Santa María de Nieva, en Segovia, de la que salvó la vida por los pelos.
La muerte le esperaba apenas un año después, el 9 de agosto de 1914, en la plaza de toros de Cartagena (Murcia). Una corrida en la que se lidiaron toros de la ganadería de don Félix Gómez, para “Lagartijo Chico”, “Corchaíto” y “Celita”. El ganado aquella tarde, resulto muy difícil. Eran toros huidizos y reservones. “Corchaito” vestía aquella tarde un bonito traje azul y oro. A la salida del toro que le correspondió en segundo lugar, de nombre “Distinguido”, un retinto oscuro, “Corchaito” lo observó muy bien antes de salir a su encuentro. Le hizo muy bien toda la lidia y lo toreó muy bien con el capote por verónicas y faroles. También estuvo muy bien aquella tarde con la muleta, sobre todo con la mano izquierda, logró darle con mucha valentía una rica serie de pases naturales y de pecho, que entusiasmaron al público. Llegada la hora de matar, el valiente cordobés cuadra al animal y le da una estocada delantera y atravesada que le hizo mucho daño al toro “Distinguido”.
El toro, malherido, se fue hacia las tablas buscando la querencia al lado de un caballo que había resultado muerto en la suerte de picar, y se echa a su lado. “Corchaito” algo contrariado ordena a sus peones que lo levanten y de esta forma entra varias veces a matar sin mucha suerte, pues sólo fueron pinchazos. El toro se echó de nuevo junto a las tablas y para allá fue el puntillero. Pero “Corchaito” le dio una voz y le dijo que no lo hiciera que quería matarlo él como Dios manda. De nuevo levantan al exhausto animal. “Corchaito” lo cuadra de nuevo y entra otra vez a matar, esta vez muy cerca de las tablas, y al dar la estocada, innecesaria porque el toro estaba medio muerto y hubiera bastado con apuntillarle, fue cuando “Distinguido”, sacando sus últimas fuerzas enganchó al torero con el pitón derecho por la ingle y girando su cuerpo sobre el asta va a caer contra la barrera de espaldas. El toro hace por él y lo engancha de nuevo por el pecho con el cuerno izquierdo y lo lanza al aire como a un pelele entre el estupor y el griterío aterrorizado de los tendidos. El toro cayó muerto a los pocos segundos y él quedó tendido en el albero inmóvil y maltrecho.
Sus compañeros lo recogen a la carrera y lo trasladan a la enfermería donde entra aun con vida. Una vez tendido en la camilla, “Corchaito” tenía la mirada vidriosa pero respiraba, y agarrando a alguien que estaba junto a él, le dijo: “¡Este toro má matao...!”. Y en efecto así fue, pues nada pudieron hacer los facultativos de la plaza por salvar la vida a este desafortunado torero cordobés, que presentaba en el pecho un enorme boquete por donde la sangre brotaba a borbotones. Murió en pocos minutos y el parte facultativo decía que “presentaba una cornada en la región precordial, cuarto espacio intercostal, con fractura de la cuarta costilla y heridas en el corazón y en la región inguinal”.
Vestido de alpaca negra y embalsamado, se trasladó el cadáver a Córdoba el 11 de agosto, donde el sentimiento popular se desbordó en su duelo.

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