A nuestros lectores...

Mano a Mano se ha enriquecido, hoy presentamos gustosos a nuestra nueva pluma: Pedro Julio Jiménez Villaseñor, esperamos que sea de su agrado y lo disfruten tanto como nosotros.



Un olé para todos.



Pasifae y El Zubi

domingo, 11 de abril de 2010

MÉXICO: PERSISTIÓ BUSCANDO UN MILAGRO Y LO ENCONTRÓ


Por Pedro Julio Jiménez Villaseñor 
ME VEO involucrado milagrosa y felizmente en una historia de tenaz búsqueda amorosa, de esas que solo creemos ver en el cine, de las que uno no imagina existan en la vida real o que cuando menos las sentimos muy lejos de nuestro entorno, todo esto principió en los Estados Unidos, se continuó en México, Distrito Federal, por el año de 1963, y culmina hoy lunes 12 de abril de 2010 a las 10.15 de la noche, en la misma capital azteca al arribar el vuelo procedente de Miami, Florida.
LORENZO GARZA, “El Soldado”, Fermín Rivera, Manolo Dos Santos, Carlos Arruza  ya habían  dejado en páginas de oro sus hazañas por los ruedos del orbe taurino, las mismas que traspasaban nuestras frontera norte. De España venían toreros de la talla de Diego Puerta, de Santiago Martín, “El Viti”, de Paco Camino, de Sebastián “Palomo” Linares, Manuel Benítez, “El Cordobés”. En México les daban gallarda pelea Alfonso Ramírez, “El Calesero”, Manuel Capetillo, Alfredo Leal, Joselito Huerta, Antonio Campos "El Imposible”, Jaime Rangel y varios mas. Bonita esta manera de pelear, mientras en el país del norte embarcaban a miles de jóvenes a destruir el lejano Vietnam, otra guerra, muy fea por cierto.
DOS O tres años anteriores a esos tiempos, desde las Islas Vírgenes llegó un jovencito ya envenenado con el virus taurino, la lectura y las películas de este tema lo inquietaron, quería hacerse torero y que mejor que en nuestro país, Alan Stowell buscaba relacionarse con los taurinos para que le orientaran y algún día lograr hacerse torero de renombre, imitar a aquellos que ya eran sus ídolos. El destino le llevó a encontrar a Félix Romero, ex subalterno de la cuadrilla del malogrado José González “Carnicerito de México”. 
Y FÉLIX, “El Güero”, como le llamábamos, algo le vio al joven norteamericano y de inmediato aceptó entrenarlo, y no solo eso, le ofreció su casa y la atención y cuidados de Lucy, su señora esposa que de buena gana lo vio como el hijo que nunca habían tenido ellos.
A DIARIO entrenaban en el bosque de Chapultepec, los sabios consejos de Félix fueron asimilados poco a poco y fue ahí, bajo la sombra y cobijo de los frondosos centenarios árboles, que se relacionaron con otros incipientes novilleros, Ángel Díaz de León y Jorge Riveroll, quienes ya contaban con la ayuda de los hermanos Rafael y Manuel Rosas Escobedo, así se concretó un grupo al cual semanas posteriores me vinculé de manera muy grata y favorable. Solo Ángel desistió en vestir de luces y lo cambió por una pluma dedicándose al periodismo televisivo, él ya murió hace pocos años.       
COMENZAMOS A asistir a varias ganaderías, a torear por los estados de México, Tlaxcala, Puebla y Veracruz, Jorge me ganó el inaugurar la plaza de Tlaltenango, Zacatecas, al lado de José Antonio Enríquez y Víctor Pastor, Alan tuvo la enorme fortuna de alternar con don Lorenzo Garza en Santa Clara, muy cerca del Distrito Federal, yo fui mano a mano con Jorge a matar la primer novillada salida de Tenexac, en Huamantla el día principal de su famosa feria, sin olvidar los festejos en Tlalnepantla, y por Fortín de las Flores junto con don Jorge Aguilar, “El Ranchero”, todo gracias al apoyo que recibíamos de la familia Rosas.
LOS AÑOS pasaban, Alan, Jorge y quien escribe vivíamos frente a Chapultepec, fui yo el primero en desistir en buscar la fama regresando a esta ciudad de Aguascalientes y ponerme a trabajar, Jorge actuó varias tardes en la plaza México y Alan regreso a su país dejando por aquí a una novia, la misma que meses después dio a luz una niña bautizada como Lucia, en recuerdo de la esposa de “El Güero”, y Elizabeth como la madre de Alan, y es donde esta historia realmente comienza.
LUCIA AL tener uso de razón y no saber el paradero de su padre comenzó a indagar donde contactarlo, embajadas, consulados, directorios telefónicos, sindicatos de toreros mexicanos y españoles, programas de radio y televisión, ella había visto en los viejos recuerdos de su señora madre recortes de periódicos y fotografías donde se mencionaba a Alan y sabia de sus intentos por hacerse torero. Con nutrida parentela en la Unión Americana viajo a ese lugar ya siendo una guapa señorita con la ilusión de encontrar datos de su papá, lo mismo de su costumbre, llamadas a oficinas de gobierno, a la radio, a periódicos, a las oficinas del seguro social norteamericano y al no contar con mayores datos tenia que regresar desilusionada, nadie sabia algo del tal Alan Stowell. Los años pasaban rápidamente pero ella no desfallecía, Alan mientras tanto incursionaba en la marina y se hacia de una licencia de capitán naval por lo cual opto en poner un negocio de venta de yates.
FUE PRECISAMENTE en la ciudad de Los Ángeles, California, donde a uno de sus primos se le ocurrió buscar en la barra Google y encontró el milagro que Lucia buscó por años y años, en www.noticierotaurino.com se puede leer que Alan Stowell vende yates en Fort Lauderdale, Miami, Florida, hay también alguna grafica de sus años de novillero y las dudas comenzaron a despejarse, el milagro a punto de realizarse, serví entonces de inesperado y accidental enlace entre ellos y hoy lunes a las 10.15 de la noche la aeronave procedente de Miami aterrizara en la ciudad de México para que padre e hija se conozcan. Por supuesto que ya he platicado largas horas con esta ejemplar mujer que siempre adoró al padre ausente sin hacer una sola pregunta fuera de cacho o de reproche, esto me consta y lo juro, el llamado de la sangre va por delante sin censura alguno, ella entiende que la vida es harto misteriosa y hoy solo quiere vivirla, Dios se lo ha permitido y no desperdiciara este milagro, por fin va a abrazar a su padre.
LES COMPARTO que tanto Lucia, como Marco su esposo, sus hijos José Alan y Brenda, con su marido Ulises, esperan entre pleitos su llegada, todos lo quieren acaparar, todos le quieren abrazar, todos quieren ser los primeros en darle la bienvenida y desde luego que yo también, no lo saludo en persona desde hacen ya 42 años y ahora con mayor razón, Alan, mi hermano gringo, me ha surtido de sobrinos de la noche a la mañana... y si fueron observadores habrán notado que ni asomo de amargura o dolor se mencionó de parte de los principales involucrados, por lo mismo al caer ayer el ultimo novillo del final de la temporada en la plaza San Marcos, viajé a nuestra capital nacional para ser participe de este emotivo encuentro y “presentar” a padre e hija y hacer patente mi admiración a Lucia por su amorosa y admirable tenacidad, a Marco su esposo por brindarle todo tipo de apoyos y a Alan por su inmediata respuesta para encontrarnos, ¡eso... eso es amor del bueno, lo demás son tarugadas...!.
¡EL CORAZÓN TIENE RAZONES QUE LA RAZÓN NO ENTIENDE!... Nos Vemos.     
  






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