A nuestros lectores...

Mano a Mano se ha enriquecido, hoy presentamos gustosos a nuestra nueva pluma: Pedro Julio Jiménez Villaseñor, esperamos que sea de su agrado y lo disfruten tanto como nosotros.



Un olé para todos.



Pasifae y El Zubi

miércoles, 17 de febrero de 2010

LOS “PEÑALBA” LLEGARON YA... PRÁCTICOS EN SEMANA SANTA... TROFEO A LOS NOVILLEROS


Por Pedro Julio Jiménez Villaseñor
SÍ, FUERON 17 corridas de toros de manera seguida, día a día, en la feria de “San Marcos 1986”, del sábado 19 de abril al lunes 5 de mayo, se abrió el serial el domingo 13 y si la memoria no me falla puedo decir que todas las entradas registraron de media plaza al lleno. Cierto que el aforo de hoy no era el mismo.
DOS SOLICITUDES me ha pedido un buen amigo de esta columna. La primera de ellas es que guarde su identidad y por supuesto que lo hago. La segunda fue le proporcionara el numero telefónico para contactar al tlaxcalteca Rodolfo Rodríguez, “El Pana”, y así iniciar platicas, que de darse como se pretende en todo negocio, ver a este torero muy próximamente muy cerca de esta ciudad. No es ningún misterio, simple y sencillamente es no intervenir en los planes de este hombre que siempre ha sido un taurino honesto y por conocer que mas ayuda quien no estorba ni mete la mano en asuntos ajenos, ya se presentara la oportunidad y momento de ampliar la información y con gusto se las daremos, no importa ya no sea la primicia de la contratación, la fiesta por delante y el protagonismo para otros.
ANOCHE DEBIERON de haber llegado a la plaza “San Marcos” los novillos de “Peñalba” que serán lidiados este domingo en lo que es la inauguración de la temporada menor 2010. Oliver Godoy, Gerardo Adame y el galo Thomas Dufau son los afortunados de estar presentes en la primera de las tardes y con la esperanza e ilusión de ser repetidos en las siguientes tardes y colarse a alguna de las tres novilladas de la feria.
LO SEGURO es que los días jueves, viernes y sábado, de finales de cuaresma, habrá aficionados prácticos en la placita vecina del jardín, la misma de las novilladas, la “San Marcos”. Esto sí lo puedo asegurar, hay varios lugares para estas fechas, les paso el norte por si alguien quiere torear, organiza José Luís Ramírez, “El Padrino”, su teléfono es el 01 449 9 14 39 86.
MAÑANA YA conoceremos los nombres de las personas que nos harán el favor de ser los jurados en la tan hoy mencionada temporada de novilladas locales, www.noticieroturino.com y esta columna entregaran el trofeo-reconocimiento al joven que tanto los invitados, como ahora el publico, los involucraremos por medio de su voto en tarjetas que se repartirán los domingos en el coso y democráticamente conocer al dueño nuevo de esto mas que todo ... Nos Vemos.

martes, 16 de febrero de 2010

UNO DE LOS LEGADOS QUE NOS DEJO PAQUIRO FUE EL TRAJE DE LUCES


Por El Zubi
Uno de los principales legados que nos dejó Francisco Montes Reina “Paquiro”, además de ordenar la lidia en tres tercios e instaurar el “paseíllo”, fue el “traje de luces” y el tocado de los toreros, la “montera” así llamada por el apellido Montes del torero de Chiclana (1805-1851). En su afán por elevar el rango social de los toreros de a pie diseño de nuevo su indumentaria sentando las bases de lo que hoy es el atuendo de los toreros.
Los toreros anteriores a él (Pedro Romero, Pepe-Hillo y Costillares) usaban redecilla y peineta, y antes que estos se usaba un chambergo de alas anchas, utilizado en muchas ocasiones como muleta a la hora de estoquear al toro. Tanto el chambergo como la capa larga, fueron prohibidos en 1766 por aquel odiado ministro de Carlos III llamado Esquilache, que provocó un violento motín que le costó su destitución en el cargo. La capa se recortó y más tarde, bajo el mandato del ministro Floridablanca, el chambergo fue definitivamente sustituido, primero por el sombrero de medio queso y más tarde por el de dos picos o “de candil”, ascendiente inmediato de la “montera”. Tras los ensayos citados en el tocado de la testa de los toreros Paquiro introduce definitivamente la “montera” hacia 1835 aproximadamente. Desde entonces a nuestros días, este “sombrero taurino” tan peculiar no ha cambiado en lo sustancial, aunque si ha tenido una evolución continua sujeta a las modas reinantes de cada época. Lo sustantivo de la “montera” es que está adornada por cordonería y pasamanería negra, rematada a cada lado con una borla o macho, cuya forma y dimensiones han variado mucho con el paso de los años como se dijo antes.
A Paquiro hay que considerarlo también como el inventor del “traje de luces”, por ser el primero que incorpora pedrería y lentejuelas al vestido de torero, que ya Costillares dotó de galón de plata y después Curro Guillen y Sentimientos de bordados de oro. Francisco Montes “Paquiro” suplió la tradicional tela de gusanillo por la seda, y agrandó el tamaño y barroquismo de las hombreras y así enriqueció la vistosidad del “traje de luces”, agregando las borlas o machos, los alamares y los caireles. Acortó de manera notable la chaquetilla, de tal forma que puesta asome dos dedos de la faja, y sustituyó definitivamente el antiguo cinturón de cuero por la faja.
Poco ha variado el vestido de torear desde entonces a nuestros días, salvo los leves vaivenes propios de la moda y en lo referente a técnica textil e incorporaciones de nuevos materiales, como la sustitución del cartón por el plástico en el armazón de las chaquetillas. Impuso las camisas blancas con bordados, debajo de la chaquetilla y la gran corbata o pañuelo de antes por el corbatín que aún impera.
Esta modificación de la indumentaria que lleva a cabo Paquiro, fue sin duda un intento de elevar el rango social del lidiador, pues la utilización del hilo de oro y la llamativa pedrería en los bordados del “traje de luces”, supone para los toreros una distinción. Hay por tanto un afán de equiparar a los toreros con los representantes de los grupos sociales más elevados, gentes de la aristocracia y la nobleza, los únicos que en esas fechas (1840) podían disfrutar del privilegio de unos vestidos lujosos y distinguidos respecto a otros grupos sociales.

lunes, 15 de febrero de 2010

CORDOBA: EL VETERANO FOTÓGRAFO CORDOBÉS “FRAMAR” DISTINGUIDO CON LA INSIGNIA DE ORO DE LA FEDERACIÓN PROVINCIAL TAURINA





Con ochenta años a la vuelta de la esquina, y una vitalidad envidiable, el querido compañero Francisco Martínez “Framar” fue objeto de un cariñoso homenaje por parte de la Federación Provincial Taurina que le distinguió con la Insignia de Oro.
Acompañado de una nutrida representación de la Córdoba taurina ( matadores de toros, novilleros, subalternos, empresarios, apoderados, peñistas y aficionados) “Framar” recibió emocionado el reconocimiento a más de cuarenta años fotografiando la fiesta de los toros desde todos los ángulos. Un interminable peregrinar por plazas en busca de la mejor foto del torero de moda. Y muchas veces lo consiguió, convirtiéndose en uno de los mejores fotógrafos taurinos que ha dado esta ciudad.
El presidente de la Federación Antonio Sanz, le impuso la Insignia de oro y el veterano matador de toros Alfonso González “Chiquilín” le entregó el diploma acreditativo. También estuvo presente, Marcelino Ferrero, concejal de festejos del Ayuntamiento de Córdoba que le hizo un obsequio en nombre de la Corporación Municipal. Igualmente la Peña Finito le regaló unos catavinos grabados. Y La Montera le hizo entrega de una portada-almanaque personalizada.
En su turno de agradecimiento, el bueno de Paco, embargado por la emoción, tuvo palabras cariñosas para la familia taurina cordobesa y prometió seguir haciendo fotos mientras el cuerpo aguante.
Una espléndida copa de vino sirvió de broche a una velada entrañable.
Es la segunda Insignia de Oro que la Federación concede a un fotógrafo taurino, pues nuestro querido compañero Ladis ya la recibió en noviembre de 2007.- R. R. S.



ARRANCA LA “SAN MARCOS” Y REGRESA “LA CHONA”... LAS “PRI-NGADERAS” DEL DIPUTADO


Por Pedro Julio Jiménez Villaseñor
Cierto eso de que tarde o temprano los plazos se cumplen, y ya este domingo, las puertas del coso de la antigua calle de Democracia abren sus escotillas para que las ilusiones de novilleros y aficionados retornen al ruedo del centenario inmueble, los festejos que tanta falta hacen para que la semilla taurina sea sembrada esperando que germine fuerte y frondosa.
Y si hablamos de maneras “agrícolas”, sabemos que el proceso lleva muchos ingredientes, el principal es el agua y que sea este vital liquido, en forma de asistentes, los que aceleren la cosecha taurina que tanto se necesita y sirva de fertilizante para que el animo de la empresa no decaiga y en un futuro no muy lejano, se inciten y que en alguna otra de sus plazas estos festejos se repitan. Falta un novillero que atraiga multitudes y tal y como le he dicho en pasados escritos, la empresa tiene la obligación de proporcionar “las armas” que se utilizan en estos redondos campos de batalla... novilladas y mas novilladas, la preparación es indispensable en toda actividad. Sobre todo ahora que se han perdido pases, como ese ya nunca visto y el mas sabroso de todos, el pase de... ¡Pásale a cobrar tu sueldo!.
El primero de los carteles esta compuesto por, el tapatío Oliver Godoy, el de casa, de Aguascalientes Gerardo Adame y el francés Tomás Dufau, con novillos de “Peñalaba”. A otras cosas...
La fecha exacta no se ha definido pero habrá de nueva cuenta una corrida de toros en Encarnación de Díaz, Jalisco. Es definitivo, la pasada suspendida corrida de toros en la fiesta de “La Candelaria” se ha reprogramado para el entrante mes de marzo, “La Chona” con corrida de toros.
Y se pudiera pensar que estoy repitiendo erróneamente los de “corrida de toros” pero no es así, lo hago por recalcar que lo que mandará José Julián Llaguno para esa tarde es eso, una verdadera corrida de toros, con edad, con kilos, con pitones, sinónimo de trapío, de “guapura”, de las que por si solas deben de hacer que la gente acuda a la plaza, seguros Oscar López Rivera y Antonio García, “El Chihuahua”, tentativamente “El Capea” si todavía anda por esta republica mexicana, serán quienes se la zumben. La empresa es la misma del día de la aplazamiento, la sociedad “López y Ramírez”, el doctor Alejandro López Delgado y José Luís Ramírez, “El Padrino”.
12 de octubre de 1492... 518 años después la fecha de la llegada de los españoles a América se vuelve a dar ya que de seguro en la feria “San Marcos 2010” los toreros españoles acapararan las mejores fechas. Lo digo por milésima ocasión, ellos no vienen a quitar puestos, llegan a tapar los huecos que los espadas mexicanos les han dejado.
La competencia siempre es positiva y suele dejar cosas buenas. Lo digo de frente ya que esta columna llega a varios portales españoles, y que bueno que así sea, que llegue a oídos de Ponce, Castella y ahora de Javier Conde que “hizo su numerito” en Autlán apenas hace unas cuantas horas, como el vedetismo visto al francés o el plantón del valenciano argumentando una lesión no creída por nadie y dejar, a empresas y aficionados, “vestidos y alborotados”. Lo cortés no quita ni valentía ni arte, quita seriedad y credibilidad cuando no corresponden cortésmente con aquellos que pagan un boleto, hablo de cortés de educado, no de don Hernán, que conste, él nos trajo espejitos y se llevó oro, actualmente nos traen los mismos obsequios, se siguen llevando el áureo metal y de pilón nos dejan sin novillos estos matadores de toros. Y como el mexicano es muy dado a copiar... pues a seguir matando, por lo general, becerros, los novillos he dicho se los terminan los visitantes. Ellos no vienen de paseo a nuestras playas, “vacacionan” en ruedos nacionales. Ya se ha escuchado en varios lados el consagratorio grito de... ¡Novillero, novillero!, antes se oía uno mil veces mejor, el de... ¡Torero, torero!.
Tan somos “copiones” que hasta un diputadete cree que esta en Barcelona y pretende se termine con la fiesta en México, estas son “Pringaderas”, Christian Vargas, el legislador madreador de su propia madre que me late es prófugo de algún zoológico... Nos Vemos.











domingo, 14 de febrero de 2010

“PAQUIRO” PUSO LOS CIMIENTOS A LA FIESTA ACTUAL APORTANDO UN ORDEN LOGICO EN LA LIDIA


Por El Zubi
A Francisco Montes Reina “Paquiro”, matador de toros de Chiclana, le debemos toda la grandiosidad que hoy tiene la Fiesta de los Toros. A él y a nadie más se debe en esencia el modelo de corrida que actualmente tenemos y en particular, el paseíllo. Antes de Paquiro las corridas de toros eran de otra forma. Esa manera de hacer el paseíllo, el brillo de los trajes de los toreros, el tocado de la “montera” (por su apellido Montes), y la división de la lidia en tres tercios (el de varas, de banderillas y de muerte), son fruto de las reformas implantadas por el torero de Chiclana allá por los años 1835 a 1840.
Antes de él, la lidia de los toros carecía del orden, de la brillantez y el argumento que le asistieron más tarde, cuando Paquiro puso cada cosa en el lugar que le corresponde. Se puede decir por tanto, que Paquiro fue a las formas del toreo lo que Juan Belmonte al fondo. Si con Belmonte nació el toreo moderno, Paquiro puso los cimientos de la corrida actual, y en su afán de elevar el rango del lidiador de a pie, innovó su indumentaria sentando las bases de lo que hoy es el atuendo de los toreros.
Francisco Montes antepuso los toreros de a pie a los de a caballo, contrariamente a lo que venía siendo habitual hasta entonces. Ya desde Costillares (1760) era evidente la subordinación de los antiguos varilargueros a los matadores, sin embargo en algunos carteles de toros de la época todavía seguían figurando primero los picadores, aunque no en todos. En 1845 en Sevilla ya figuran los espadas antes que los piqueros, sin embargo existen carteles de esos años de la Plaza de Madrid en los que todavía se le da prioridad a los del castoreño. No obstante a la hora de hacer el paseíllo la jefatura de Paquiro no distinguía coletas de castoreño, y no se puede interpretar la medida como menosprecio a los picadores, sino que el torero de Chiclana delante del toro valía mas que todos los de su cuadrilla.
En realidad, Paquiro con su culto a las reglas y al uso de la razón como instrumento de su arte, lo que hace es plasmar en el toreo las directrices básicas del Neoclasicismo: la actitud estética de la Ilustración, que es el pensamiento preponderante de la Europa del siglo XVIII. En esta época el nexo de unión que armoniza la naturaleza y el hombre es la razón. Por eso el Rey Fernando VII creó la Real Escuela de Tauromaquia de Sevilla (1831), al igual que se creara la Real Academia Española de la Lengua y la Real Academia de la Historia. Se busca en estos años establecer los cánones perfectos en todos los órdenes de la vida y conservarlos para que todo el mundo los tome como modelo.
Paquiro estableció los tercios de la lidia de los toros, algo que hasta entonces era inexistente. Limitó la presencia de los picadores en el ruedo hasta la conclusión de la suerte de varas, pues antes permanecían todo el rato en el ruedo participando anárquicamente todo el mundo en la lidia del toro, con lo cual las corridas de toros antes de que las ordenara Paquiro debieron de ser de lo más farragosas. Formalizó también el segundo tercio, el de banderillas, que lo hizo separar del de varas, y el posterior de muerte con estoque mediante el oportuno toque de clarín.
Lo que se consiguió con este ordenamiento de la lidia es evitar que intentaran torear todos a la vez: picadores, banderilleros y matadores, y hacerle las cosas bien a los toros para que su comportamiento diera más brillantez al espectáculo. Se establece un orden lógico a la lidia poniendo a cada uno en su sitio, porque al fin y al cabo el toreo es orden, colocación, técnica, sabiduría y buen gusto...
Desde aquellos tiempos a nuestros días, y con los cimientos puestos por Francisco Montes “Paquiro” se ha construido un espectáculo capaz de convertir la lucha en armonía. La belleza ha enmascarado al riesgo. La muerte, latente siempre en los ruedos, queda oculta por el arte. Por medio hay dos siglos y medio de sangre, sueños y sacrificios. De tal forma vemos como las reformas implantadas por Paquiro fueron de los hechos ocurridos más importantes en el transcurso histórico de la Fiesta de los Toros.

“PAREJITO” LLEVÓ LA FIESTA DE LOS TOROS A BUDAPEST Y A ROMA Y FUE MUY ADMIRADO POR BENITO MUSSOLINI

Por El Zubi

Francisco López Parejo “Parejito”, fue un matador de toros cordobés, nacido en Lucena (Córdoba) el 3 de septiembre de 1899. Murió a los 33 años en un hospital de Madrid a consecuencia de la cornada que un novillo le dio dos años antes en Jaén.
A “Parejito” se le tenía como de la capital, porque desde muy joven vivió en ella, pero él era de Lucena. Precisamente ha sido el único matador de toros que ha dado esta ciudad cordobesa. Toreó por primera vez como novillero el 6 de abril de 1919 en Córdoba junto a “Josito de Córdoba”, donde triunfó y creó muchas esperanzas pues tuvo una etapa novilleril muy brillante. Sobre todo sonó mucho su apoteósico triunfo en Madrid el 15 de junio de 1922, junto a Villalta y Carralafuente. A partir de 1923 comienza a languidecer su fama, aunque el 24 de junio de 1925 Ignacio Sánchez Mejías le concede la alternativa en la Plaza de Cabra (Córdoba), completando la terna de matadores con “El Algabeño”. Lidiaron ganado de Conradi.
Según los críticos de la época “Parejito” tiene el mérito de haber llevado la fiesta de los toros a Budapest y a Roma, donde se le admiraba mucho siendo el jefe del Gobierno italiano Benito Mussolini, uno de sus más entusiastas seguidores por su valiente y artístico modo de torear. Toreó mucho también en Francia y Portugal.
Tras esta etapa y sin saberse aún bien las causas, “Parejito” renuncia a su alternativa en 1927, y torea de nuevo novilladas. Comienza muy bien para él la temporada de 1930, pero el 20 de abril, toreando una novillada en Jaén junto a Escrivá y Tirado, un novillo de Antonio García le infirió una gravísima cornada en el bajo vientre, que tras dos años de horribles sufrimientos, le produjo la muerte el 5 de abril.
Mi padre, Francisco González Huertas, que además de ser un gran aficionando a los toros era de Lucena, tuvo cierta amistad con “Parejito”, seis años mayor que él. Me contó en cierta ocasión que estuvo con él en Madrid unos días antes de que muriera. En 1932 mi padre estudiaba en Madrid la especialidad médica de oftalmología en el Instituto Rubio, y al parecer se encontró con “Parejito” un día por la calle la Montera, poco antes de que le operasen por última vez. Al parecer caminaba con mucha dificultad. Estuvieron un rato hablando. Parejito estaba muy desmejorado y su salud estaba muy deteriorada. Le contó a mi padre que había venido a Madrid para operarse, porque no acababa de cicatrizarle la herida del vientre que le ocasionada tremendos dolores. Al parecer, el matador lucentino murió varios días después de este encuentro con mi padre. Exactamente el 5 de abril de 1932 en el Sanatorio del Rosario. Tal vez mi padre fuera al último lucentino con quien hablase este singular torero.
Los cronistas de su época no acabaron de comprender que ocurrió con “Parejito”, un torero que tantas expectativas creó en sus comienzos, y que finalmente decepcionó de manera terminante y radical. Dicen los cronistas que “Parejito” cuando empezó en esto de torear tenía valor y ejecutaba perfectamente cuanto intentaba, pero de pronto lo perdió todo y no llegó a nada quien parecía que iba a ser mucho.
Juan José Bonifaz, dice de él en su libro “Víctimas de la fiesta”: “...los niños que vimos a ‘Parejito’ triunfar en el verano de 1920 en la localidad serrana de Cerdedilla (Madrid), le consideramos siempre, en nuestro brumoso recuerdo, como un dios de la tauromaquia...”
El 24 de junio de 2000 se cumplieron 75 años desde que el pequeño-gran torero de Lucena, Francisco López Parejo “Parejito” tomara la alternativa en la Plaza de Toros de Cabra, de manos del legendario Ignacio Sánchez Mejías, actuando de testigo Joselito García “Algabeño”, y con toros de la ganadería de Juan Bautista Conradi. El diestro lucentino, cuentan que se vistió para tal ocasión de verde y oro, y que la corrida, con ceremonia de padrinazgo incluida, fue un éxito absoluto, para los tres matadores. Las entradas de ‘general de sombra’ costaban catorce pesetas y las de ‘sol’ seis. Dicen las crónicas de la época que aquel día de San Juan de 1925 la ciudad egabrense se vistió con su mejores galas y la plaza de toros registró un lleno hasta la bandera, por la expectación que concitó el diestro de Lucena y la presencia del mítico Ignacio Sánchez Mejías ( “¡Qué gran torero en la plaza! ¡qué buen serrano en la sierra!” que diría años más tarde de él Federico García Lorca). Me pregunto ahora en la distancia, qué tipo de relación hubo entre el lucentino “Parejito” y el sevillano Sánchez Mejías... Tuvieron que ser sin duda buenos amigos, para que Ignacio fuera a Cabra a apadrinar al lucentino. Fue aquel, por muchas circunstancias, un acontecimiento importante.
Por cierto que el aniversario de su alternativa pasó completamente desapercibido en su ciudad natal, Lucena. Una ciudad emprendedora y rica, que vive de espaldas a su propia historia y cultura, y que trata con ignorancia e indolencia en muchas ocasiones, a sus hijos más ilustres. Y digo esto porque “Parejito” ha sido el único matador de toros que ha dado esta ciudad, que ya apenas si lo recuerda. No ocurrió igual en Cabra, donde hay una grande y honda afición a lo taurino y a recordar lo importante acaecido en su ciudad a lo largo de la historia. El 3 de junio la ciudad de Cabra dedicó un homenaje especial a la alternativa de “Parejito” con la IV Becerrada de “Manolete”, donde cinco chicos y una chica, intentaron tocar la gloria con sus dedos. En Cabra aún se recuerda el paso de Ignacio Sánchez Mejías, además se da la circunstancia de que es era la primera alternativa que se concedía en esa plaza.
 
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