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Pasifae y El Zubi

lunes, 9 de mayo de 2011

SEVILLA 15ª Y ÚLTIMA DE FERIA: EL MEXICANO ISRAEL TELLEZ NO PUDO MATAR AL SEXTO DE LA TARDE AL NO DEJARSE EL TORO



Sevilla. Domingo 8 de mayo. 15ª y última de Feria. Plaza de la Maestranza: Casi tres cuartos de entrada. Tarde soleada y calurosa. Se lidiaron 6 toros de la ganadería de Eduardo Miura (Corrida bien presentada, con el encaste propio de este hierro). Abrieron plaza: José Luis Moreno (palmas y un aviso, y  palmas). Rafaelillo (un aviso y vuelta al ruedo y silencio) y el mexicano Israel Téllez, que debutaba en Sevilla (palmas y sexto toro a los corrales sin matar). Presidió el festejo Fernando Fernández Figueroa. Mucho público mexicano en los tendidos.
Por Rafael GONZALEZ ZUBIETA
Nunca en toda mi vida de aficionado había visto lo que ayer ocurrió en la Plaza de Toros de la Maestranza. Un toro al que es casi imposible matarlo. Un toro que no se dejó matar. El toro fue mentiroso desde luego, pues se dejó torear por el torero mexicano Israel Téllez, que estuvo toda la tarde muy voluntarioso. Es verdad que el toro tenía una embestida muy descompuesta pues entraba y salía de los engaños dando saltos y cabezazos, pero Téllez aguantó el tipo le hizo frente con firmeza  y al menos pudo torearlo, cosa que Rafaelillo no pudo hacer con el cuarto (segundo de su lote) , pues era una auténtica alimaña. Higuerito era el nombre del que le tocó en suerte a Téllez, un castaño grandote de 626 kilos al que el torero banderilleó con sencillez y corrección. Téllez además brindó el toro a su padre que estaba en uno de los tendidos. El toro al menos permitió al torero estar allí en el ruedo buscándole las vueltas con valentía y se dejó torear incluso pudo darle cinco tandas por la derecha. Al salir de la tela Higuerito se rajó, cantó la gallina, se declaró manso y salió escopeteado a las tablas. El torero se fue a por la espada y comenzó a tener dificultades para cuadrarlo. Sonó el primer aviso y el toro se puso a dar vueltas al trote vivo al ruedo muy pegadito a tablas buscando la salida y el torero con el estoque detrás de él y no lograba sobrepasarlo. Sonó el segundo aviso y Téllez estaba ya extenuado por la carrera que el toro estaba ganándole (ya iban por la cuarta vuelta sin parar). Israel Téllez estaba absolutamente alucinado pues en la vida, ni él ni nadie había visto que un toro de Miura pudiera ser corredor de maratón. El mexicano se vio impotente y desbordado por los acontecimientos. El toro llevaba ya dadas cinco vueltas y el presidente del festejo haciendo la vista gorda a ver si lograba cazar al toro con una pescuecera, pero es que el torero no acertaba a meterle la espada cuando el toro pasaba por su lado con un trotecillo cochinero como una exhalación. Después de cinco vueltas, el toro se paró un momento a la altura de toriles en la segunda ralla, y Téllez se fue corriendo para allá y logró darle solo un pinchazo barriguero. El mexicano se vio impotente y sin recursos para hacer frente a un manso con un comportamiento similar. Intentó descabellarlo sin éxito en los medios y el presidente viendo que aquello tenía difícil arreglo mandó que sonase el tercer aviso, con lo que los cabestros se llevaron al toro vivo y muy cansado de correr la maratón a los corrales.
Su segundo toro fue un trolebús con cuernos. Un auténtico mastodonte de nombre Canelito, castaño de 670 kilos de peso. Han leído bien, 670 kilos. Fue el sobrero pues a Galguero (de 650 kilos) lo devolvieron a corrales ya que parecía que se había lesionado nada mas salir. El sobrero era un toro que por sus dimensiones son dos toros de los de México… una barbaridad… Israel Téllez lo toreó bien pues el toro era noblón y no sacó la fiereza de sus hermanos de camada. Era casi tan grande como el jamelgo que montaba el picador que tuvo que emplearse para bajarle los humos al mastodonte. Téllez brindó al público y se puso a torearlo, pero el toro era demasiado noblón y tuvo una embestida muy sosa. Los tendidos bostezaban de aburrimiento, pues el torero mexicano hizo una faena de prudencia procurando no atacar al toro para que no se convirtiera en alimaña. Cuadró al toro y lo mató de un pinchazo, media y estocada casi entera, y murió después de entrar cinco veces a descabellar. El público premio su esfuerzo con palmas.
Nadie en los tendidos entendía como se le puede  echar dos bichos como esos a un torero mexicano que no está acostumbrado al toro de España. Ponen a un muchacho  que quiere abrirse camino en España con una corrida de Miura de estas características como la que ayer se lidió en el coso del Baratillo, con la que es casi imposible triunfar. Si para un torero español ya es un grave inconveniente torear a toros como estos, para un torero como Israel Téllez, con oficio y profesionalidad, pero acostumbrado a un toro mas pequeño y menos conflictivo  en comparación con los mastodontes a los que ayer se tuvo que enfrentar, es como cuando mandaban a los cristianos a enfrentarse a los leones en el circo de Roma. Las cuentas son claras. Si sumamos los pesos de sus dos toros salen cerca de 1300 kilos de toro, y eso son tres toros y medio de los de México. ¿En qué se está convirtiendo la Fiesta… en un circo romano?... en fin esta es una reflexión que dejo ahí para quien quiera leerla.
Lo mejor de la tarde fue la actuación de Rafaelillo a su primero de nombre Dador un cárdeno de 578 kilos, al que le hizo una faena vibrante de emoción y valor. Lo recibió fenomenalmente a la verónica volando muy viene el capote. El toro iba muy bien con el capote.  Tuvo además muy buena lidia por parte de la cuadrilla del torero murciano. El toro parecía que iba a embestir, pero en los primeros lances por bajo con los que el torero obligó a humillar al toro, el bicho se encabritó y cambió su comportamiento de manera radical. Empezó a quedarse corto en la muleta por el pitón derecho cortando el viaje. Por la izquierda el toro quería quitarle la cartera al torero, se revolvía en un palmo de terreno, pero Rafaelillo se fajó con él como los domadores de leones. El bicho era un pedazo de cabrón… pues alargaba el pescuezo a la salida de la embestida intentando enganchar al torero por la chaquetilla. Un regalito de toro. Pero Rafaelillo logró una faena llena de emoción y peligro, hecha con una tauromaquia antigua, de tragarle al toro lo indecible batiéndose el cobre con él. Rafaelillo estuvo muy valiente. Al entrar a matar le arrancó la manga izquierda y la hombrera de la chaquetilla. En el momento de sonar el primer aviso Rafaelillo le dio una estocada tapabocas con la que el toro rodó por el albero. Hubo una floja petición de oreja por lo que Rafaelillo tuvo que dar una vuelta al ruedo.  En su segundo toro que se llamaba Pies de Liebre lo tuvo muy claro el torero de salida. En el primer lance con el capote le dio un pechugazo al torero que le destrozó la taleguilla a la altura de la cadera. Una lástima pues el torero luego declaró que estaba estrenando el traje tabaco y oro, que entre uno y otro se lo dejaron echo unos zorros. Fue el alguacilillo con las plumas de su sombrero quien le hizo un quite providencial a Rafaelillo, que quedó en el suelo a merced de la fiera y salvó la vida de puro milagro. El toro no tenía ni un pase ni por la derecha ni por la izquierda. Era un toro asesino con muy mala leche, que iba a por el hombre y no a por los engaños. Ya tuvieron problemas con él para llevarlo al caballo y para banderillearlo, que se las vieron y se las desearon, y el torero sin dudarlo un instante, se fue a por la espada y se lo quitó de encima de una estocada y siete descabellos.
Tampoco tuvo suerte el cordobés José Luis Moreno esta tarde, que era además su primera corrida del año. No había lidiado nada desde el mes de septiembre del año pasado. Volvemos a hacer  la misma reflexión que hice antes: un torero de arte, de técnica, de valor y profesionalidad, tiene que aceptar corridas intoreables como esta de los miuras, para no pasar hambres y ponerse a torear a contraestilo y así poder estar en la Feria de Sevilla. El comportamiento de   sus dos toros fue muy parecido al del resto de la corrida. Ambos fueron algo toreables pero fueron de mas a menos y Moreno, que estuvo muy firme toda la tarde,  al menos no tuvo que sufrir las alimañas asesinas que hubo de soportar Rafaelillo. José Luis Moreno demostró que está en un buen momento, que tiene mucha técnica, profesionalidad y vergüenza, y que está curtido ya en mil batallas, pero que este no es el toro para su estilo de toreo puro y de arte. Así que todos esperamos que lo pongan mas veces en otras Ferias… y con ganaderías que lleven toros a los que se les pueda torear, pues para el circo romano y los leones… ya están los gladiadores ¿no creen?

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